Capítulo 30

jueves, 8 de mayo de 2008

Llamaré Perlita a la hija de Perla, para no confudir.

Mientras Perla utilizaba las drogas más caras y cada día estaba más trincada; Perlita su hija me tiraba el pedo muy cabrón. Yo le daba entrada nomás para que sacara la pura feria, que bien me hacía en aquellos momentos pero la muy cabrona se empezaba a poner mas dura y ya no soltaba el dinero tan fácil.

- Lover, ya sabes que siempre me has gustado... pero tú nomás no das tu brazo a torcer.
- Perlita, pero si ya me conoces, ya sabes que a mi nada más me gusta el cotorreo.
- Si ya te conozco por eso te digo... deja de andar de cabrón y juntate conmigo, ya sabes que por dinero no sufrimos.
- No Perlita, a mi no me gustan esas chingaderas...
- ¿Pero bien que te gusta el dinero verdad cabrón?
- Me encanta. Para que te echo mentiras.
- Jajaja, a ti no se te quita lo hijo de la chingada ¿verdad Lover?
- Ese es mi don, Perlita, ese es mi don.
- Te propongo algo: si eres mi novio, pero mi novio de verdad, no chingaderas; mi dinero es tuyo.

Aquella era la mejor propuesta que me habían hecho en toda mi vida. Con el dinero de Perlita podía empezar a tirar en mayores cantidades, podía darle vueltas al dinero y duplicarlo, o tripicarlo. De esta manera no me metería en problemas con el Adrián ni con la Maldita Vecindad, porque el dinero también lo iban a mover ellos. La vida me sonreía por primera vez en mucho tiempo. Con ese dinero pagaría los mejores hospitales para mamá Juanita, pagaría mi deuda con Adrián, compraría las mejores flores para Elizabeth.

- Espérate no me muerdas... ¡auch!
-... ¿así?
- No no , lo estás haciendo todo mal, lo que tienes que hacer es sentirla con la lengua, no con los dientes. Haz una "o" con tu boca... ándale, así mero, ahora sí.. sí.. así, lento. ¿La estás probando? Con la lengua como te dije, despacio... como si quisieras sentir la textura. Pon atención al principio... uff.. sí así.
- ¿Te gusta Lover?
- Sí, sí, pero no hables que luego vale madre. No se puede hablar y hacer eso al mismo tiempo. Ándale... asi mero... asi mero.

Le dije que simón, que ya éramos novios. Pero que no le dijera a nadie.

Lo primero que hizo fue restregarle en la cara a las demás morras que ya andaba conmigo, me estaba quemando con toda la gente. Recibí comentarios de todo tipo "a huevo, eres un cabrón mi Lover, luego me invitas a pistear", "eres un pendejo, por irte con aquella gata desperdiciaste estas meras papacito", "Túmbale la feria y te pelas", "por irte con aquella pinche flaca tú te lo pierdes".

El dinero se lo estaban gastando como agua, derrochaban dinero a lo estúpido. En poco tiempo, Bertha la gorda salió embarazada a sus 14 años y Perla se había quedado en el viaje. Las cosas pintaban ya muy mal. No le había tumbado todavía el dinero suficiente a la Perlita, pero me estaba arriesgando demasiado a que me colgaran un milagrito.

- Sabes que Perlita, esto no va a funcionar...
- ¿Que me estás diciendo cabrón?
- Aguántame, no te sulfures, pero es que eres mucha vieja pa' mi, ya me di cuenta.
- ¿Cómo que mucha vieja? ¿me estás mandando a la chingada?
- Híjole Perlita, no lo tomes a mal... pero la neta sí.
- Pues vas y chingas a tu pinche madre cabrón, mira mira - y sacó una paca de dinero agitándola fuertemente - con este pinche dinero me consigo a diez como tú y luego los despacho como perros callejeros.
- Ni hablar Perlita, tienes razón.
- ¿Tienes razón? ¿es lo único que vas a decir pinche puto?
- Ps que quieres que te diga...
- ¡Lárgate pinche perro!, y me cae de a madres si te levantas mañana. ¡Lárgate cabrón que te mando a matar con mi pinche dinero!

Y sí, me mandó matar o madrear con unos pinches vagos. Lástima por ellos porque seguíamos en el barrio 14. Los agarramos, les metimos una chinga que quedaron incoscientes y los fuimos a tirar afuera de la casa de la Perla.

Despechada y humillada Perla le dió rienda suelta al culo con cuanto cabrón podía, que de hecho eran muchos los candidatos no por su belleza sino ya sabemos por qué.

Perla, Perlita y Bertha se gastaron en menos de un año lo que le costó a doña Licha juntar toda su vida. Jamás compraron una casa ni hicieron algo bueno con su dinero. Perla murió de sobredosis y encontraron su cuerpo en el basurero del mercado que estaba cerca del barrio. Cuando encontraron el cadáver llevaba puesto un vestido y unos zapatos carísimos; además tenía un peinado de salón ya todo maltrecho. Ya no traía joyas puestas, seguro los vagabundos se las habían robado.Pero al fin y al cabo había muerto vestida como señora de la alta sociedad.

Bertha abortó a los pocos meses con los últimos billetes que le quedaban. Perlita también quedó embarazada de quién sabe quién, ella sí tuvo al bebe, una niña. No terminaron la secundaria y no sabían ningún otro oficio más que el de la prostitución.

Bertha es una puta gorda, cobra mucho menos que Perlita quien a pesar de haber tenido una hija sigue igual de flaca. Incluso hoy las puedes encontrar dando su show en un prostíbulo de mala muerte por la calle de Plutarco. Invítales una línea y con eso te harán un oral, escoge a Perlita, ella es famosa por sus buenos trabajos... al fin y al cabo yo la enseñé a ganarse la vida.

3 comentarios:

María Luz dijo...

Dura historia, me dejó los pelos de punta, suerte.

ASsiLeM dijo...

dale a alguien un pescado y comerea por un dia ensenialo a pescar y comera toda su vida.

saludos n.n"

Escondida dijo...

ah vale!!...
es triste esta historia... :(
Pero podemos aprender mucho de ella....
Besosss