Capítulo 26

martes, 22 de abril de 2008

De lo que sufría mamá Juanita no era de pulmonía, pinches doctores del hospital civil, no valen madre. Ella estaba enferma de cáncer. En las cajetillas de los cigarros les gusta más decirle: Enfisema pulmonar.

El tormentoso camino del cáncer comenzaba en nuestras vidas. Ver como se marchitaba poco a poco sin que pudiera hacer nada, sin que la quimio le hiciera efecto y que pareciera que la jodía aún más, me destrozaba el alma. Las medicinas vaciaban nuestros bolsillos, la vida se hacía más cara.

En el Barrio 14 todos nos apoyaban, nos llevaban de comer cuando estábamos gran parte del día fuera por la terapia o por los estudios. Nos arropaban como una gran familia. De vez en vez una hermana de mamá Juanita llegaba a visitarnos, pero la pobre estaba más viejita y acabada, y fuera del apoyo moral, poco podía hacer para aliviar la situación.

El día que nos dieron la noticia pude ver como se rompía por dentro mi viejecita. Se limpió un par de lágrimas y dijo: "¿cómo crees mijo? si estos cabrones no saben nada, es nomás la pinche tos que con un jarabito se me quita". Durante un año o más los "jarabitos" no la habían curado, los exámenes eran bien claros. Y yo le dije: "no me crea tan tonto mamá Juanita, uste' nomás lo dice para que no me preocupe, pero lo que si le digo es que se va a curar. Se lo prometo." Aquellas palabras la hicieron un mar de lágrimas, y no tanto por lo feo de su enfermedad, más bien lloró por mí. " No te preocupes, a mi ese pinche cancer me hace los mandados".

Mi trabajo como tirador y su trabajo de sirvienta no nos daba el suficiente dinero para todo lo que había que gastar, hasta por un momento pensé en trabajar para Adrián y para la Maldita Vecindad al mismo tiempo, para tener más encargos y ganar más propinas. Pero eso sólo me hubiera metido en problemas con los dos y me hubiera quedado sin trabajo.

Pitus que sabía como estaba nuestro problema económico, intentó ayudarnos.
- Ahi le va mi Lover, para que se aliviane.
- Chale Pitus, me cae que si no tuviera necesidad ni te los tomaba, pero vas a ver que te los pago pronto, nomás deja que se cure mamá Juanita.
- Uste' no se agüite Lover, ahi luego me los paga.
- Ya verás que sí.

Pero aquellos pesos apenas nos servían para librar la semana. De todos modos Pitus me prestaba dinero cada que podía sin cobrarme o preguntarme que día le pagaba. Aquello se estaba volviendo insostenible.

Pero en el 14 siempre había manera de sacar dinero. Comencé a tirar más seguido y a la roba-venta de autopartes. Lo malo que así no se podía con la escuela. Y no es que me importara mucho realmente, pero a mamá Juanita le había prometido terminar la prepa. A pesar de su edad tenía muy buena memoria y siempre me pedía las calificaciones. No me exigía tener 10, lo único que me pedía era que no reprobara ninguna. A este ritmo no tardaría en reprobar el semestre, pues entre salidas al hospital, a las terapias y los negocios, no había tiempo para la escuela.

Un día mamá Juanita me dijo que ella se iba a ir sola a las terapias, que porque yo había faltado mucho a la escuela por estarla acompañando. Le dije que eso valia madre, que yo quería acompañarla. Con una tierna sonrisa me puso la mano la mano en la mejila y me dijo: "a ti te gusta la huevonada ¿verdad?, que nada más vas conmigo para faltar a la escuela... no te conociera, 'ora verás si repruebas ..." Y desde entonces regresé regularmente a la escuela.

Pasaron algunas semanas y poco a poco teníamos para una buena comida y otros gastos, a mí eso me parecío muy raro y le pregunté a mama Juanita que de dónde había salido el dinero. Me dijo que en su trabajo, al conocer la situación le habían aumentado el sueldo. Siempre he sido muy incrédulo con la gente, y un día que le tocaba la quincena me esperé a que dejara su monedero en alguna parte para después revisarlo. Sucedió que se fue a hacer la comida y yo aproveché para esculcar en su dinero. Además, siempre que iba a la terapia le daban nauseas y vomitaba como por 15 días, y ya tenía tiempo que no vomitaba. Aquello eran puras mentiras, en su monedero había la misma cantidad de dinero que siempre, no hubo ningún aumento de sueldo.

¿Por qué me habría mentido? ¿De dónde saca el dinero? El dinero no lo sacaba de ninguna otra parte, lo que pasaba es que ya no compraba las medicinas ni iba a todas las terapias. La descubrí un día que la seguí, y en vez de irse al hospital se había ido a trabajar a donde diario, porque si faltaba le rebajaban el día. Me enojé mucho. Le dije que no me mintiera y que tenía que ir a sus terapias o no se iba a curar. Se puso bien seria y luego me dijo que volvería al hospital como debe ser. Amenacé con que si ella no iba al hospital yo no iba a la escuela. Sonrió y me dijo que era un trato, pero que tendríamos que amarrarnos las tripas, porque no habría mucho que comer.

"A mi qué me importa comer si usted se muere, a mi que me importa..."

5 comentarios:

ASsiLeM dijo...

ahi que mama juanita, hacen falta mas mujeres como ella..

saludos n.n"

denLu dijo...

que cabrona situacion
y que huevos de mama juanita de faltar a sus terapias para que no faltara comida
esta cabron

Luthien dijo...

Sssss la Juanitaaaaa eehhh quiero ser como ella de grande jajaja ntc

El Gallo de Jalisco dijo...

Es el primer capítulo que leo... inetersante.. y en qué consiste la chamba de tirador?

Damián de Victoria dijo...

Se siente narrado desde las tripas, como debe ser, me sorprendió gratamente. Saludos.