Capítulo 6

lunes, 5 de noviembre de 2007

- Bueno que estás pendejo o que Pitus, no piensas cabrón, no piensas. De este par de pendejos ya me lo esperaba, pero ¿tú Pitus? Tú eres listo cabrón, tú si la armas, tú no eres como estos babosos de Lover y Juan.

Pitus tenía la cabeza agachada de vergüenza, su jefe lo estaba regañando. Juan y yo estábamos muertos de miedo y tampoco nos atrevimos a ver a Adrián a los ojos. Después del sermón que le dio a Pitus, nos agarró a cachetadas a los tres. No nos daba de puñetazos porque estaba ya muy inflado y decía que eso de los puñetazos era para animales y él era una fínisima persona por lo que nos cacheteaba con la parte exterior de la mano para no manchar su palma con nuestra sucia cara, aparte con los anillos enormes que traía nos dejaba el rostro todo machacado.

-Pitus esto me dolió más a mi que a tí, pero tienes que entender que negocios son negocios cabrón. Tu bien sabías que por la Alexxxa don Refugio nos iba a dar una buena feria, ya sabes como le encantan nuevecitas. Ahora voy a tener que ir con Chuy para que suelte a su hija, total, esa estaba apartada para don Martín pero ese está más pendejo, nomás la mandamos enlunada para que sangre y piense que fue porque la desquintó. Tú, pinche Lover, lánzate a llevar esta piedra, y no me salgas con pendejadas que me tienes encabronado.

Tomé el encargo todavía con la mano temblorosa y sobándome la mejilla con la mano izquierda. Quería llorar pero me aguanté como los meros machos, no iba a dejar que Adrián me viera llorar. Adrián se limpió con un pañuelo la mano y se fue para su casa. Nosotros nos quedamos quietos en medio del patio.

-Ya ven pendejos, les dije que no se metieran en lo que no les importaba. Sentenciaba orgulloso don Naty que había ido con el chisme al Adrián quien era también su jefe.

Yo nomás me le quedé mirando con ojos de pistola y me largué de la vecindad a entregar el encargo. Traía un coraje de la chingada pero hace mucho me había prometido no llorar y no lo hice.

Entregué el pedido a los limpiavidrios de una esquina. Por mi cara de pocos amigos no dijeron nada ni trataron de regatear como siempre, esta vez me dieron el dinero rápido y sacaron la pipa. -Fúmele compa pa' que se aliviane. -Nel, ahorita no.

Yo no le hacía a la piedra, esa madre estaba bien fuerte. Cuando llegué al cantón me encontré con Pitus y Juan. Nos sentamos pero nadie platicaba nada. Después de un rato el Juan se levantó y se fue para atrás del jardín, se metió entre las ramas y regresó con un papel aluminio hecho bola. -Dicen que sabe buena, que te aliviana. A continuación sacó unas canalas e hizo un cigarro todo malecho, de unas partes gordo de otras era puro papel, aún no era diestro en el arte de hacer gallos. Lo prendió y le dió una fumada, aguantó... aguantó... aguantó. Soltó el aire de golpe y nos pasó el gallo. Antes ya habíamos fumado pero solo tabaco, a veces por pendejos experimentabamos con cualquier tipo de hojas pero nunca con maría sabina. Me tocó el turno, le dí el golpe y aguanté el aire. Sentí como mis músculos se relajaban. Todo se convertía en una especie de mar de tranquilidad y la mente ya no era prisionera del vulgar cuerpo. Las cosas irradiaban luz propia y los colores resplandecían como nunca antes. El rojo ahora era rojo de verdad y no tinto. El amarillo le había robado al sol el resplandor. El blanco... era una inmensidad de pureza y el color ámbar en el cielo era miel derramada en la bóveda celeste adornada por algodones flotantes de todas formas. Ahora todo era uno. Se sintió bien... al diablo con Adrián, al diablo con don Naty, al diablo con Alexxxa. Bienvenido al mundo de las drogas.

2 comentarios:

ASsiLeM dijo...

el sabado fui a ver a la maldita, y me acorde de ti.

Lover dijo...

De hecho la Maldita Vecindad me parece bien chingona. Aparte de que tiene otro significado en mi vida. En algún post lo contaré